“A lo mejor”
Dejo que los dedos bailen sobre el teclado... Aunque a veces, ellos quisieran bailar en otra pista.
Sólo son tres palabras, y cuanta esperanza contenida en ellas… y, a la vez, cuanta desesperación. “A lo mejor”
¿Será que en el fondo sabemos que nunca ocurrirá? Que ya no hay vuelta atrás. Cuando pronunciamos esas palabras, en muchas ocasiones, lo que hacemos es ponernos una venda en la cara (o en el corazón), para no darnos cuenta de la realidad. Esa realidad que tanto daño nos hace.
¿Por qué nos empeñamos en negarnos la realidad? ¿Por qué preferimos negar(nos) lo evidente, por doloroso que sea? “A lo mejor” ¿A lo mejor si? ¿A lo mejor no? ¿A lo mejor o a lo peor? Hay veces que no es tanto ese a lo mejor, sino a lo peor… Pero claro, ahí la esperanza se desvanece.
¿Una visión negativa? A lo mejor.
Las palabras son armas de doble filo… Que deberíamos aprender a usar correctamente. Tanto en fondo como en forma, y así, nos ahorraríamos muchos “A lo mejor”